martes, 23 de noviembre de 2010

EL AMIG@ IMAGINARI@ DE MI HIJ@

“Lucía amaba a Cometa, su perro. Todos los días, ella jugaba y hablaba con su fiel compañero. Pero había un pequeño detalle: Cometa no existía. Es más, en la casa de Lucía estaban prohibidas las mascotas”.

“El cielo es el límite” y, en el caso de la imaginación de los niñ@s, el refrán queda como anillo al dedo: la cama puede ser un castillo, un barco pirata o un avión. Y que mejor que tener con quién compartir esas aventuras, en este caso, con un amig@ imaginari@.

Entre los 3 y los 8 años de edad es normal que algun@s niñ@s hablen de su “amig@ imaginari@”, incluso les pongan un nombre. No es para alarmarse, sino que forma parte de su desarrollo como personas. De hecho, ese mundo imaginario que ell@s crean es el que les permitirá diferenciar la realidad de la fantasía; enfrentarse a sus sentimientos negativos (miedo, celos, mentiras…), mientras que él/ella representa el papel de niñ@ “buen@” y el amig@ imaginario, el rol de “mal@”; y conocerse a sí mism@ e ir desarrollando su personalidad.

Los amig@s imaginari@s pueden ser de distinta naturaleza, como personas u objetos, peluches o personajes inventados. Y es con ellos con quienes el niñ@ tiene un espacio para conversar, jugar y pelear. Con su amig@ imaginari@ se sienten más protegidos, y siempre es su amig@ el que quiere determinada cosa, el que se enfada y discute… El niñ@ no habla por él, sino por su amig@, aunque la realidad es que cada acción de su amig@ imaginari@ le ayuda para que él/ella se pueda comunicar con el mundo exterior.

Los padres, madres y demás cuidadores, deberán respetar ese universo personal que han creado, y no introducirse en él, ya que le supone al niñ@ divertirse sólo de una forma sana. No es recomendable “bajarlo” a la realidad diciéndole que es una tontería o que el amig@ no existe, sino que hay que dejarl@ seguir con su juego mientras él/ella lo necesite. Sólo será necesario intervenir si se nota que tiene dificultades para relacionarse con otr@s niñ@s reales y hacer amig@s, necesitando apoyo y asesoramiento para aprender técnicas de socialización, o cuando le impida cumplir con sus tareas y compromisos cotidianos.

Se han hecho muchas observaciones al fenómeno del amig@ imaginari@. Algunos dicen que los hij@s únic@s, que solamente conviven con adultos, son los más propensos a tener amig@s imaginari@s, y los utilizan para llenar esta carencia social. Otros afirman que el fenómeno se da normalmente en los niñ@s más sensibles, con mayor imaginación y fantasía. Y hay los que dicen que los niñ@s que en la infancia tienen amig@s imaginari@s, podrán convertirse en artistas en la edad adulta.

En definitiva, el niñ@ no sufre problemas mentales, ni vive situaciones sobrenaturales, sino que está sano. Del mismo modo en que llegan los amig@s imaginari@s, se van y desaparecen con el tiempo, cuando el niñ@ tiene muy desarrolladas las funciones del lenguaje, la lógica, memoria e inteligencia. A medida que el nñ@ evoluciona, sus necesidades van cambiando y tal vez ya no necesite de un compañer@ de juego, puesto que ahora puede salir con otr@s amig@s. De hecho, cuando se inicia la escolarización, comienza a interactuar como sus compañer@s y es mucho más estimulante la interacción con iguales reales, los juegos son más divertidos y dinámicos y los aprendizajes resultan más rápidos y atractivos.



lunes, 29 de marzo de 2010

BAJA PATERNAL

En los tiempos que corren, la baja maternal ha dejado de ser un tema desconocido y ha pasado a convertirse en una cuestión trascendental a resolver para empresarios y trabajadoras. Sin embargo, las cosas se tornan algo distintas cuando nos metemos de lleno en el permiso laboral del que el hombre puede disfrutar cuando se convierte en padre. En este sentido, aún queda mucho camino por recorrer. Desde el año 2.007, los hombres tienen la posibilidad de gozar de un permiso laboral de quince días, algo totalmente insuficiente teniendo en cuenta las necesidades de cualquier recién nacido. Por ello, las instituciones parecen haberse puesto manos a la obra y es posible que para el 2.011 este permiso alcance las cuatro semanas.

En términos legales, hablar de baja por maternidad o paternidad es hacerlo de una prestación económica concedida por la Seguridad Social que se reconoce a todos los trabajadores que suspenden su contrato laboral durante los días establecidos por la normativa reguladora, con motivo del nacimiento de un hijo, adopción o acogimiento preadoctivo, permanente o simple. Hasta hace muy poco, estas cuestiones parecían concernir únicamente a la mujer, quien durante la recta final de su embarazo se afanaba en solventar todos los trámites necesarios para, una vez nacido el bebé, poder quedarse en casa y disfrutar de unos momentos únicos e irrepetibles. Los hombre, sin embargo, sólo tenían derecho a ausentarse de su puesto de trabajo durante dos días; jornadas absolutamente insuficientes y que empleaban, entre otras cuestiones, en acudir al Registro Civil para inscribir al recién nacido como miembro de la sociedad. Sin embargo, y para fortuna de muchas, esta cuestión se vio mejorada en marzo de 2.007 con la aprobación de la Ley Orgánica 3/2.007 para la Igualdad de Hombres y Mujeres. Desde ese instante, los hombres pueden gozar de una baja por paternidad de trece días, que sumados a los dos originarios de permiso, hacen un total de dos semanas completas.

A pesar de lo positivo de la medida, tal y como hemos dejado entrever anteriormente, los hombres nos encontramos en inferioridad de condiciones en comparación con el número de semanas –un total de 16- del que las mujeres pueden disfrutar. Por ello, y según las perspectivas que las instituciones públicas han dejado entrever, a partir del 1 de enero de 2.011 el permiso por paternidad será ampliado hasta completar las cuatro semanas. Sin duda, esta iniciativa supone un paso muy importante para afianzar la igualdad, aún tan necesaria, entre hombres y mujeres con un único fin: beneficiar en todo lo posible a nuestros hijos.

Tengo derecho a…

Si eres trabajador por cuenta ajena, para poder solicitar la baja paternal tienes que haber cotizado un período mínimo de 180 días dentro de los siete años inmediatamente anteriores a la fecha de inicio de la suspensión laboral, o 360 días a lo largo de toda tu vida profesional, salvo determinadas excepciones. Si cumples estos requisitos podrás ejercer tu derecho de dos formas diferentes. ¿Prefieres compartir con tu pareja unos días cuidando de tu bebé? Entonces, lo mejor es que solicites los trece días a los que tienes derecho inmediatamente después de las dos jornadas que inicialmente quedaban estipuladas como días libres para el padre, esto es el día del parto y el posterior. Si en este caso te es imposible llegar a un acuerdo con tu empresa, ofréceles la posibilidad de repartirte tus días a lo largo de los cuatro meses en los que la madre del pequeño permanecerá en casa. Por ejemplo, puedes trabajar media jornada y, de esta manera, compaginar de manera fácil tu trabajo con la tarea de cuidar de tu bebé.

Otra posibilidad para que el padre no se pierda los momentos más importantes de todo recién nacido, es que la madre, tras haber disfrutado de las seis semanas en las que obligatoriamente ha de permanecer de baja, ceda al padre las diez restantes o, al menos, alguna fracción de las mismas. El reparto también puede llevarse a cabo de forma simultánea, de manera que cada uno, por ejemplo, disfrute de las diez semanas trabajando a media jornada; cinco semanas cada uno; siete semanas la madre y tres el padre… Como ves, las combinaciones pueden ser de lo más variadas.

Por lo que respecta a los trabajadores por cuenta propia, el periodo de descanso podrá iniciarse inmediatamente después del nacimiento del hijo. Si hablamos, por el contrario, de los asalariados incluidos en el Estatuto Básico del Empleado Público, entonces éste se disfrutará a partir de la fecha del nacimiento, de la decisión administrativa o judicial del acogimiento o de la resolución judicial por la que se constituya la adopción.

Si actualmente estas desempleado y recibes la prestación correspondiente, no te preocupes porque también tienes derecho a la ayuda por paternidad. Sin embargo, has de saber que si la solicitas, se te retirará el auxilio por desempleo y la cotización a la Seguridad Social. Cuando finalice esta etapa ambas cosas se reanudarán nuevamente con las mismas características de las que disfrutabas antes de convertirte en padre.

¿Cómo la solicito?

Una vez comprobado que cumples todos los requisitos pertinentes, para solicitar la baja paternal debes acudir a tu médico de cabecera con un certificado de nacimiento expedido por el hospital donde hay tenido lugar el alumbramiento. Él te dará un informe con el que tendrás que acudir a tu empresa, que generará un certificado en el que se indicará el periodo que tendrás de permiso. En el caso de que hayas conseguido llegar a un acuerdo por el que disfrutes de una reducción de jornada, tendrás que solicitar también un formulario en el que se recoja el convenido al que hayáis llegado. Una vez acometidos todos estos trámites, presenta en cualquier Centro de Atención e Información de la Seguridad Social tu DNI, la nómina correspondiente al mes anterior al nacimiento, el certificado empresarial con las bases de cotización, una cuenta para la domiciliación bancaria y el formulario de solicitud de paternidad debidamente cumplimentado. En el caso de que poseas una familia numero o tengas algún tipo de discapacidad, es necesario que acompañes la documentación con los certificados correspondientes.

domingo, 31 de enero de 2010

NUEVAS TECNOLOGÍAS EN EL ÁMBITO EDUCATIVO

La introducción generalizada de las Nuevas Tecnologías de la información y la comunicación en todos los ámbitos de nuestras vidas está produciendo un cambio significativo en nuestra manera de trabajar, de relacionarnos y de aprender; y como no, está originando cambios asombrosos en el entorno educativo.
Las Nuevas Tecnologías se plantean así, como un hecho trascendente y apremiante. En primer lugar, porque derivan de una aceleración en los cambios y avances científico-técnicos y en segundo lugar, porque, paradójicamente, provocan cambios de todo tipo en las estructuras sociales, económicas, laborales e individuales. Esta situación trae aparejada la creación de nuevos entornos de comunicación, tanto humanos como artificiales no conocidos hasta la actualidad. Se establecen nuevas formas de integración de los usuarios con las máquinas, se modifican los clásicos roles de receptor y transmisor de información y el conocimiento contextualizado se construye en la interacción que el sujeto y la máquina establecen. Así, el acceso y tratamiento de la información sin barreras espacio-temporales y sin condicionamientos, trae aparejado el surgimiento de un nuevo concepto de mediación educativa que afecta al modelo de relación entre el individuo, la cultura y la enseñanza (Martínez Sánchez, 1996).
El rol de las Nuevas Tecnologías de la información en los procesos de cambio social y cultural cobra particular relevancia en el ámbito educativo. En este sentido, Edith Litwin (1995) sostiene que ciertas concepciones sobre las reformas de los sistemas educativos en distintos países, atribuyen a la incorporación de estos recursos un efecto determinante en la mejora de la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje. Las tecnologías de la información se aplican al campo pedagógico con el objeto de racionalizar los procesos educativos, mejorar los resultados del sistema escolar y asegurar el acceso al mismo de grupos convencionalmente excluidos.
Sin embargo, para que las Nuevas Tecnologías de la información se apliquen como Nuevas Tecnologías de la educación es preciso que se cumplan ciertos requisitos básicos; tales, como contar con una intervención didáctica apropiada, además de una adecuada formación de los profesores y otros especialistas de la educación.
A colación de esto último, como ya apareció en el tablón de anuncios de nuestra página, desde inicios del presente año se iniciaba el reparto de Ordenadores portátiles en los centros de enseñanza. Ya está siendo así, algunos centros de la provincia ya cuentan con este recurso; entre ellos el CEIP Reyes Católicos, situado en la capital gaditana, han inaugurado el presente trimestre con esta novedosa herramienta educativa: los 92 alumnos de quinto y sexto de Primaria ya están utilizando el ordenador en el aula.
Por tanto, ya son varias las clases que se han estrenado como aulas digitales. Una de las clases se muestra encantada utilizando el equipo informático y su tutor opina: "Durante toda mi vida profesional, y ya llevo 38 años en la enseñanza, he criticado que las escuelas no avancen al mismo ritmo que la sociedad en cuanto a infraestructuras y tecnologías. En las casas, desde hace muchos años, hay teléfonos y ordenadores, ¿y por qué no en las aulas? Ahora, en mis últimos años de profesión, lo voy a ver. Quién me lo iba a decir", sonrió el maestro.
El programa Escuela TIC 2.0 impulsado por la Consejería de Educación ya se está implantando en los demás centros educativos, así que en los próximos días los 25.896 alumnos de quinto y sexto de Primaria de los colegios sostenidos con fondos públicos de la provincia gaditana van a disponer de un ordenador portátil.
La delegada provincial de Educación, Blanca Alcántara, acudió al centro para ser testigo del arranque del proyecto TIC 2.0. Durante su visita, resaltó el "esfuerzo" que está haciendo el profesorado para reforzar, a través de este programa, la integración de las tecnologías de la información, de la comunicación y del conocimiento en las aulas. "Si los docentes no apoyan esto, si no creen en este proyecto, no hay nada que hacer, pues ellos son los protagonistas de la educación", aseveró.
Algunos docentes, consideran que los portátiles son una buena herramienta didáctica, al igual que la pizarra digital con la que ya se han dotado diversas aulas. Lógicamente, para los profesores supone un esfuerzo más, pero no cabe duda de que los ordenadores son una herramienta muy útil y, además, piensan que ayuda a mejorar la disciplina en clase, pues los niños no se distraen tanto e incluso charlan menos, prefieren estar atentos al ordenador.
En contra, no son todas las voces que se levantan partidarias de este sistema educativo; algunos advierten sobre la problemática que puede surgir con la facilidad de acceso a Internet en clase y a determinadas páginas (no precisamente educativas): redes sociales, buscadores, youtube, etc…
Aquellos colegios que ya fuesen centros TIC, se espera que apenas tengan problemas para la implantación del programa TIC 2.0. Y, se desea que en los próximos meses no surjan problemas con los equipos informáticos, si alguno se estropea se contactará con el CSME (Centro de Seguimiento de Materiales Educativos). Los ordenadores tienen tres años de garantía. A los pequeños se les ha insistido mucho en que deben cuidarlos, y también se ha pedido a las familias su implicación.
La delegada de Educación resaltó que tod@s los docentes de la provincia han recibido ya una "formación mínima" para poner en marcha el proyecto informático. No obstante, en las próximas semanas seguirán profundizando en la materia, y para tal fin se han establecido distintos niveles formativos.

Otro factor importante que introduce este programa es "el factor de igualdad, ya que todos los niñ@s van a disponer de ordenador, con independencia de la situación económica de sus progenitores".

Desde los Centros Educativos se señala que en la escuela son los profesores/as los responsables de esos aparatos, pero en casa son los padres. Por tanto, resultaría interesante contar con la opinión de padres y madres respecto a este fenómeno del Aula Digital; por lo que pedimos a cualquier persona que se interese por este artículo, continúe el hilo y se inicie un debate, sería de gran interés para tod@s.

Fuente: Diario de Cádiz

lunes, 14 de diciembre de 2009

Cuentos de Navidad para Niños/as
La Navidad nos hace más sencillos, más tiernos y en definitiva, más niños. Y es así porque deseamos lo mismo que ellos: cariño, protección, fiesta, y tiempo, mucho tiempo para jugar y charlar.En la Navidad nos podemos encontrar historias para todos los gustos. En general, las preferidas son las que contienen lenguajes abstractos, puede que sea una manera de resistirnos a reconocer que, en el fondo, seguimos siendo niños. Hemos seleccionado tres Cuentos Navideños que esperemos os guste para contarles a vuestros/as hijos/as.
Un regalo de Navidad
En una pequeña ciudad había una sola tienda que vendía arboles de Navidad. Allí se podían encontrar arboles de todos los tamaños, formas y colores. El dueño de la tienda había organizado un concurso para premiar al arbolito más bonito y mejor decorado del año y lo mejor de todo, es que sería el mismo San Nicolás quien iba a entregar el premio, el día de Navidad. Todos los niños de la ciudad querían ser premiados por Santa y acudieron a la tienda a comprar su arbolito para decorarlo y poder concursar. Los arbolitos se emocionaban mucho al ver a los niños y decididos a ser el elegido, les gritaban: "¡A mí... a mí... mírame a mí¡" Cada vez que entraba un niño a la tienda era igual, los arbolitos comenzaban a esforzarse por llamar la atención y lograr ser escogidos. "¡A mí que soy grande!..." "¡no, no a mí que soy gordito!..." o "¡a mí que soy de chocolate!..." o "¡a mí que puedo hablar!", se oía en toda la tienda. Pasando los días, la tienda se fue quedando sin arbolitos y sólo se escuchaba la voz de un arbolito que decía: "A mí, a mí... que soy el más chiquito".
A la tienda llegó, casi en vísperas de Navidad, una pareja muy elegante que quería comprar un arbolito. El dueño de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era uno muy pequeñito. Sin importarles el tamaño, la pareja decidió llevárselo. El arbolito pequeño se alegró mucho, pues al fin, alguien lo iba a poder decorar para Navidad y podría participar en el concurso. Al llegar a la casa grande, donde vivía la pareja, el arbolito se sorprendió: "¿Cómo siendo tan pequeño, podré lucir ante tanta belleza y majestuosidad?".
Una vez que la pareja entró a la casa, comenzaron a llamar a la hija: "¡Regina!... ven... ¡hija!... te tenemos una sorpresa". El arbolito escuchó unas rápidas pisadas provenientes del piso de arriba. Su corazoncito empezó a latir con fuerza. Estaba dichoso de poder hacer feliz a una linda niñita. Al bajar la niña, el pequeño arbolito, se impresionó de la reacción de esta. "¡Esto es mi arbolito!... Yo quería un árbol grande, frondoso, enorme hasta el cielo para decorarlo con miles de luces y esferas. ¿Cómo voy a ganar el concurso con este arbolito enano?", dijo la niña rompiendo en llanto. "Regina, era el único arbolito que quedaba en la tienda", explicó su padre. "¡No lo quiero!... es horrendo... ¡no lo quiero!", gritaba furiosa la niña.
Los padres, desilusionados, tomaron al pequeño arbolito y lo llevaron de regreso a la tienda. El arbolito estaba triste porque la niña no lo había querido pero tenía la esperanza de que alguien vendría por él y podrían decorarlo a tiempo para la Navidad. Unas horas más tarde, se escuchó que abrían la puerta de la tienda. "¡A mí... a mí... que soy el más chiquito", gritaba el arbolito lleno de felicidad. Era una pareja robusta, de grandes cachetes colorados y manos enormes. El señor de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era aquel pequeñito de la ventana. La pareja tomó al arbolito y sin darle importancia a lo del tamaño, se marcho con este. Llegando a la casa, el arbolito vio como salían a su encuentro dos niños gordos que gritaban: "¿Lo encontraste papi?... ¿Es cómo te lo pedimos mami?". Al bajar los padres del coche, los niños se le fueron encima al pequeño arbolito. ¿Y que pasó despues? Acaben la historia. Consulten a la familia...
La niña de los Fósforos
¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos. Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas. La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra.
Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña. Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien! Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.
Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo. -Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".
Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante. -"¡Abuelita!" - gritó la niña-. "¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!". Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.
Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo. -"¡Ha querido calentarse la pobrecita!" - dijo alguien. Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.
Recuerdos de una mañana de Navidad
No lo creí. Los ángeles tenían cosas más importantes que hacer con su tiempo que observar si yo era un niño bueno o malo. Aun con mi limitada sabiduría de un niño de siete años, había decidido que, en el mejor de los casos, el Ángel sólo podía vigilar a dos o tres muchachos a la vez... y ¿por qué habría de ser yo uno de éstos? Las ventajas, ciertamente, estaban a mi favor. Y, sin embargo, mamá, que lo sabía todo, me había repetido una y otra vez que el Ángel de la Navidad sabía, veía y evaluaba todas nuestras acciones y que no podíamos compararlo con cualquier cosa que pudiéramos entender nosotros, los ignorantes seres humanos. De todos modos, no estaba muy seguro de creer en el Ángel de la Navidad.
Todos mis amigos del barrio me dijeron que Santa Claus era el que llegaba la víspera de la Navidad y que nunca supieron de un ángel que llevara regalos. Mamá vivió en América durante muchos años y bendecía a su nueva tierra como su hogar permanente, pero siempre fue tan italiana como la polenta y, para ella, siempre sería un ángel. "Quién es este Santa Claus?", solía decir. "Y, ¿qué tiene que ver con la Navidad?".
Además, debo reconocer que nuestro ángel italiano me impresionaba mucho. Santa Claus siempre era más generoso e imaginativo. Les llevaba a mis amigos bicicletas, rompecabezas, bastones de caramelo y guantes de béisbol. Los ángeles italianos siempre llevaban manzanas, naranjas, nueces surtidas, pasas un pequeño pastel y unos pequeños dulces redondos de 'orosuz' que llamábamos bottone di prete (botones de sacerdote) porque se parecían a los botones que veíamos en la sotana del padrecito. Además, el Ángel siempre ponía en nuestras medias algunas castañas importadas, tan duras como las piedras. Debo admitir que nunca supe qué hacer con las castañas.
Finalmente se las dábamos a mamá para que las hirviera hasta que se sometieran y luego las pelábamos y las comíamos de postre después de la cena de Navidad. Parecía un regalo poco apropiado para un niño de seis o siete años. A menudo pensé que el Ángel de la Navidad no era muy inteligente.
Cuando cuestioné a mamá acerca de esto, ella solía contestar que no me correspondía a mí, "que todavía era un muchachito imberbe", poner en tela de juicio a un ángel, especialmente al Ángel de la Navidad.
En esta época navideña en particular, mi comportamiento de un niño de siete años era todo menos ejemplar. Mis hermanos y hermanas, todos mayores que yo, por lo visto nunca causaban problemas. En cambio yo siempre estaba en medio de todos los problemas. A la hora de la comida aborrecía todo. Me obligaban a probar un poco di tutto (de todo) y cada comida se convertía en un reto... Felice, como me llamaba la familia, contra el mundo de los adultos. Yo era el que nunca me acordaba de cerrar la puerta del gallinero, el que prefería leer a sacar la basura y el que, sobre todo, reclamaba todo lo que mamá y papá hacían, sentían u ordenaban. En pocas palabras, era un niño malcriado.
Cuando menos un mes antes de la Navidad, mamá me advertía: "Te estás portando muy mal, Felice. Los ángeles de la Navidad no llevan regalo a los niños malcriados. Les llevan un palo de durazno para pegarte en las piernas. De modo que - me amenazaba - más vale que cambies tu comportamiento. Yo no puedo portarme bien por ti. Sólo tu puedes optar por ser un buen niño".
"¿Qué me importa? - contestaba yo - . De todos modos el ángel nunca me trae lo que quiero". Y durante las siguientes semanas hacía muy poco para 'mejorar mi comportamiento'.
Como sucede en la mayoría de los hogares, la Nochebuena era mágica. A pesar de que éramos muy pobres, siempre teníamos comida especial para la cena. Después de cenar nos sentábamos alrededor de la vieja estufa de leña que era el centro de nuestras vidas durante los largos meses de invierno y platicábamos y reíamos y escuchábamos cuentos. Pasábamos mucho tiempo planeando la fiesta del día siguiente, para la cual nos habíamos estado preparando toda la semana. Como éramos una familia católica, todos íbamos a confesarnos y después nos dedicábamos a decorar el árbol. La noche terminaba con una pequeña copa del maravilloso zabaglione de mamá. ¡No importaba que tuviera un poco de vino; la Navidad sólo llegaba una vez al año!.
Estoy seguro de que sucede con todos los niños, pero era casi imposible dormir en la Nochebuena. Mi mente divagaba. No pensaba en las golosinas, sino que me preocupaba seriamente la posibilidad de que el ángel de la Navidad no llegara a mi casa o que se le acabaran los regalos. Me emocionaba mucho la posibilidad de que Santa Claus olvidara que éramos italianos y de cualquier modo nos visitara sin darse cuenta de que el Ángel ya me había visitado. ¡Así recibiría el doble de todo!
¿Por qué sucede que en la mañana de Navidad, por poco que se duerma la noche anterior, nunca resulta difícil despertar y levantarnos? Así ocurrió esa mañana en particular. Fue cuestión de minutos, después de escuchar los primeros movimientos, para que todos nos levantáramos y saliéramos disparados hacia la cocina y el tendedero donde estaban colgadas nuestras medias y debajo de éstas se encontraban nuestros brillantes zapatos recién lustrados.
Todo estaba tal como lo habíamos dejado la noche anterior. Excepto que las medias y los zapatos estaban llenos hasta el tope con los generosos regalos del Ángel de la Navidad... es decir, todos excepto los míos. Mis zapatos, muy brillantes, estaban vacíos. Mis medias colgaban sueltas en el tendedero y también estaban vacías, pero de una de ellas salía una larga rama seca de durazno.
Alcancé a ver las miradas de horror en los rostros de mi hermano y mis hermanas. Todos nos detuvimos paralizados. Todos los ojos se dirigieron hacia mamá y papá y luego regresaron a mí.
- Ah, lo sabía - dijo mamá -. Al Ángel de la Navidad no se le va nada. El Ángel sólo nos deja lo que merecemos.
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis hermanas trataron de abrazarme para consolarme, pero las rechacé con furia. - Ni quería esos regalos tan tontos - exclamé -. Odio a ese estúpido Ángel. Ya no hay ningún Ángel de la Navidad. Me dejé caer en los brazos de mamá. Ella era una mujer voluminosa y su regazo me había salvado de la desesperación y de la soledad en muchas ocasiones. Noté que ella también lloraba mientras me consolaba. También papá. Los sollozos de mis hermanas y los lloriqueos de mi hermano llenaron el silencio de la mañana.
Después de un rato, mi madre dijo, como si estuviera hablando con ella misma:
- Felice no es malo. Sólo se porta mal de vez en cuando. El Ángel de la Navidad lo sabe. Felice sería un niño bueno si hubiera querido, pero este año prefirió ser malo. No le quedó alternativa al Ángel. Tal vez el próximo año decida portarse mejor. Pero, por el momento, todos debemos ser felices de nuevo.
De inmediato todos vaciaron el contenido de sus zapatos y medias en mi regazo. - Ten - me dijeron -, toma esto. En poco tiempo otra vez la casa estaba llena de alegría, sonrisas y conversación. Recibí más de lo que cabía en mis zapatos y medias.
Mamá y papá habían ido a misa temprano, como de costumbre. Juntaron las castañas y empezaron a hervirlas durante muchas horas en una maravillosa agua llena de especias y había otra olla hirviendo entre las salsa. Los más delicados olores surgieron del horno como mágicas pociones. Todo estaba preparado para nuestra milagrosa cena de Navidad.
Nos alistamos para ir a la iglesia. Como era su costumbre, mamá nos revisó, uno por uno; ajustaba un cuello aquí, jalaba el cabello por allá, una caricia suave para cada uno... Yo fui el último. Mamá fijó sus enormes ojos castaños en los míos.
- Felice - me dijo -, ¿entiendes por qué el Ángel de la Navidad no pudo dejarte regalos? - Sí - respondí. - El Ángel nos recuerda que siempre tendremos lo que merecemos. No podemos evadirlo. Algunas veces resulta difícil entenderlo y nos duele y lloramos. Pero nos enseña lo que está bien hecho y lo que está mal y, así, cada año seremos mejores.
No estoy muy seguro de haber entendido en aquellos momentos lo que mamá quiso decirme. Sólo estaba seguro de que yo era amado; que me habían perdonado por cualquier cosa que hubiese hecho y que siempre me darían otra oportunidad. Jamás he olvidado aquella Navidad tan lejana. Desde entonces, la vida no siempre ha sido justa ni tampoco me ha ofrecido lo que creí merecer, ni se me ha recompensado por portarme bien. A lo largo de los años he llegado a comprender que he sido egoísta, malcriado, imprudente y quizá, en ocasiones, hasta cruel... pero nunca olvidé que cuando hay perdón, cuando las cosas se comparten, cuando se da otra oportunidad y amor sin límite, el Ángel de la Navidad siempre está presente y siempre es Navidad.

viernes, 30 de octubre de 2009

OCIO INFANTIL

Sin duda alguna, dentro del tiempo de Ocio que compartimos con los más pequeñ@s, las Fiestas Infantiles se alzan como una de las mejores y más deseadas alternativas para disfrutar y, en definitiva, pasarlo bien. Se pueden aprovechar, para organizar este tipo de actividades, los diversos acontecimientos o festividades que van acercándose a nosotr@s a lo largo de las distintas estaciones del año.

En estas fechas, sobre finales del mes de Octubre, año tras año la fiesta de HALLOWEEN ha sabido encontrar un huequito en nuestras casas. De tod@s es sabido, como, cada vez, son más las tiendas que adornan sus escaparates con motivos fantasmagóricos, con calabazas, arañas, calaveras, disfraces siniestros… Locales de ocio se suman a esta fiesta importada y familias o grupos de amig@s celebran en la noche del 31 de Octubre su fiesta Halloween. Hasta en Escuelas Infantiles y Colegios han ido incorporando a sus rutinas escolares esta controvertida fiesta: adornando entradas, pasillos y aulas del centro educativo, así como organizando actividades con tal motivo festivo.


Hallowen se celebra en gran parte del mundo occidental, sobre todo en los países anglosajones, la noche del 31 de Octubre, víspera del día de todos los santos (1 de Noviembre).
Aunque la fiesta tiene un origen Celta, al ser importada a Estados Unidos por unos irlandeses y al hacer un magnífico marketing desde Norteamérica, la mayoría de la gente la considera una fiesta estadounidense. La historia de Halloween se remonta a hace más de 2.500 años, cuando el año celta terminaba al final del verano, el día 31 de octubre de nuestro calendario. Ese último día, se suponía que los espíritus podían salir de los cementerios y apoderarse de los cuerpos de los vivos para resucitar. Para evitarlo, los poblados celtas ensuciaban las casas y las “decoraban” con huesos, calaveras y demás cosas desagradables, de forma que los muertos pasaran de largo asustados. De ahí viene la tradición de decorar con motivos siniestros las casas, en la actual víspera de todos los santos, también la idea de disfrazarse.





No es nuestra intención discutir si se debe o no celebrar HALLOWEN, al ser una fiesta no aceptada por todos, simplemente sugerimos que puede ser una alternativa más, dentro de las múltiples opciones de Ocio infantil, que existen en estos momentos. Dentro de la categoría Fiestas Infantiles, podemos incluir muchas más: Cumpleaños, Santoral, Fiestas de las Estaciones: Otoño, Primavera…, Navidades, Papá Noel, Carnaval, Fiestas Pijamas, Fiestas Fin de Curso...
Cuando en una familia viven niños/as, no podemos hacer lo que ell@s quieren en cada momento, ni dejarlos sentados (durante horas) delante de la televisión viendo dibujos, con el fín de estar los padres un tarde tranquila... Esto, no significa que tengamos que estar continuamente buscando entretenimientos para los más pequeñines; pero sí, al igual que los adultos, nuestr@s niñ@s necesitan un tiempo en exclusiva de Ocio infantil, con el que puedan disfrutar y desarrollar el conjunto de aptitudes, habilidades y capacidades físicas, psicológicas e intelectuales. Como padres, tenemos que encargarnos de educarlos en alternativas de ocio saludables, y que estas se lleven a cabo durante la Infancia.
En la mayoría de las ocasiones, los padres se ven atados de manos , al no saber que hacer en sus ratos libres con los pequeñ@s, sólo es cuestión de echar imaginación y tener MUCHAS GANAS DE APRENDER Y PASARLO BIEN CON ELLOS/AS. Como padres y madres podemos realizar numerosas actividades para compartir el tiempo libre de nuestros hij@s o simplemente que ell@s disfruten de su tiempo libre, no podemos aprovechar únicamente las Fiestas Infantiles como alternativa de ocio, existen un sinfín de posibilidades que pasamos a enumerar (desde las más convencionales hasta las más creativas u originales), con la intención que os sean de utilidad:
  • Cuentos, Canciones y Chistes Infantiles
  • Adivinanzas
  • Poesías
  • Trabalenguas
  • Teatro Infantil
  • Marionetas y Títeres
  • Actividades Extraescolares
  • Deporte Infantil
  • Manualidades
  • Decoración Infantil
  • Cocina con niñ@s
  • Viajes con niñ@s
  • Yoga Infantil
  • Música
  • Parques Infantiles
  • Televisión para nin@s
  • Juegos pedagógicos a través de ordenador
  • Idiomas
  • Informática adaptada a cada edad...

En definitiva, es cuestión de echar imaginación y querer compartir con ell@s esos momentos únicos e irrepetibles.




miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿POR QUÉ MIENTEN NUESTROS/AS HIJOS/AS?

En nuestra sociedad, la sinceridad es considerada como un valor importante. Por eso, si alguna vez descubrimos que nuestros/as hijos/as nos han engañado, tendemos a alterarnos. Y, sin embargo, pensamos que somos honestos con ellos y que si les mentimos alguna vez es para protegerlos/as y, aunque seguro que haya sido así, han aprendido a callar o a no decir la verdad.

Los/as niños/as, desde que tienen pocos meses de vida entienden bien el lenguaje no verbal y captan muchas informaciones a las que los adultos no damos importancia. A veces los padres y las madres hablamos de temas serios cuando los/as niños/as están delante y creemos que éstos/as andan sumergidos en sus juegos y no se enteran. Sin embargo, la sorpresa surge cuando hacen alguna pregunta comprometida con la conversación que manteníamos: “Mamá, ¿por qué no quieres que vengan los abuelos?”. Al intentar arreglarlo: “¿Cómo no voy a querer que vengan?”, sabrá que le estamos intentando engañar. Además, en ocasiones le pedimos que no hagan determinadas conductas que nosotros sí hacemos, como gritar o decir tacos.

En la publicidad, en la televisión o en la calle también suelen encontrarse con frecuencia con la mentira., o han podido decirnos la verdad sobre un hecho, pero les hemos censurado o castigado porque no nos pareció bien lo que hicieron, con lo que aprenden a mentir para evitar el castigo.

No obstante, aunque decir la verdad resulta lo adecuado, la mentira puede estar justificada en algunos casos: cuando la utilizamos para protegernos o para proteger a otros, o cuando decir la verdad puede suponer poner las cosas peor. De hecho, las mentiras de los/as niños/as suelen ser de protección o para cubrir alguna necesidad. Por lo que muchas veces nos están indicando que tras las mentiras hay algo que resolver: miedo, desconfianza, reclamo, atención o que precisan jugar con los amigos más que hacer sus tareas. Por lo tanto, nos interesa intervenir en las cuestiones que están detrás de la mentira y solventarlas en primer lugar. Es imprescindible entonces, no dramatizar y crear un clima de comunicación y de confianza.

Es cierto que todos los/as niños/as pequeños/as mienten en algún momento. En los menores de 5 años, el mundo mágico de los sueños, deseos y fantasías, no siempre se diferencia de la realidad. Pero cuando la mentira se convierte en algo crónico pasada esta edad, revela un problema más profundo de inseguridad o falta de autoestima que conviene averiguar y tratar.

De hecho, a partir de 5 años, los niños/as comienzan a mentir de forma consiente, cuando ya suelen distinguir la diferencia entre lo que es cierto y lo que no lo es, aunque aún no tienen claro que mentir sea algo incorrecto. En algunos casos, lo hacen para probar y ver las reacciones de los adultos y comprobar hasta dónde pueden llegar, pero en otros casos, se trata de una forma de obtener afecto y que en la adolescencia puede convertirse en una forma de obtener más intimidad o de ocultar otros problemas más graves.

La mentira puede ser síntoma que nos indique la personalidad de nuestro/a hijo/as:

El/la niño/a tímido/a que se evade al sentirse desamparado/a
El/la niño/a agresivo/a y colérico/a que no encuentra la reacción adecuada
El/la niño/a temeroso/a que trata de huir del peligro
El/la niño/a vengativo/a que busca desquitarse

A menudo es muy difícil saber si nuestros/as hijos/as están diciendo la verdad o no. Podemos saberlo porque cuando dicen la verdad, generalmente están relajados y sus expresiones faciales lo demuestran. Sin embargo, cuando mienten, sus expresiones faciales pueden demostrar ansiedad. Al escucharlos/as cuidadosamente, tenemos que preguntarnos si existen contradicciones en lo que dicen, si tienen sentido sus palabras, si es creíble el contenido... De hecho, si los/as niños/as dicen la verdad, usualmente sus palabras no suenan ensayadas, y si suena ensayado, podemos hacerles preguntas para ver cómo reaccionan al contestarlas.

Pero... ¿qué podemos hacer cuando nuestro/a hijo/a miente? Lo primero es intentar averiguar el porqué de ese comportamiento para así poder corregir lo que de nuestra parte pueda estar influyendo en el mismo y, en caso de que sea exagerado, poder recurrir a un profesional que pueda analizar el problema y orientarnos en la mejor forma de solucionarlo.

Aún así, existen una serie de pautas que podemos emplear para evitar en lo posible las mentiras de nuestros/as hijos/as:
- Dar ejemplo. Es difícil pedirle que no mienta si nosotros lo hacemos de forma habitual. Frases tan comunes como “Si me llaman por teléfono, di que no estoy”, pueden confundir al niño/a si luego le recriminamos por decir él algo parecido.
- Crear un clima de confianza que le sirva para tener la seguridad de que puede contarnos todo con tranquilidad y sin miedo.
- Explicarle claramente la diferencia entre la verdad y la mentira.
- Felicitarle cuando nos diga la verdad, especialmente si la misma conlleva riesgo de ser castigado. Por supuesto, si ha actuado mal y nos lo confiesa sin mentir no significa que no le debamos castigar.
- No reaccionar de forma desproporcionada cuando mienta, siendo preferible reprenderle o comentar lo ocurrido en privado que hacerlo en público.
- Fomentar oportunidades para que actúe de forma sincera.
- La mentira no siempre hay que castigarla, a veces es más positivo saber sus razones para mentir, de tal forma que podamos actuar para que comprenda lo valioso de la sinceridad.
- Liberarse de actitudes neuróticas. Muchas veces reaccionamos con ansiedad ante la simple posibilidad de la mentira: “¿Habrá dicho o no la verdad?” Y cuando la mentira es descubierta, entonces se acosa al niño/a, se multiplican las preguntas y los interrogatorios y, haciendo gala de una gran desconfianza, ya no se le cree, aunque diga la verdad.

Los niños pueden mentir porque su imaginación les desborda, por escapar de un mundo que encuentra triste o desagradable, por imitar a los adultos, por defenderse de ellos, por llamar la atención, por agradar, por no defraudar a sus padres o profesores o por ocultar una verdad que es difícil aceptar… La sinceridad se desarrollará en un ambiente en el que nos sintamos libres, tranquilos, relajados y en el que exista una verdadera comunicación entre los miembros, un ambiente en el que haya ausencia total de represión y miedo y en el que se desarrolle una relación fundada de manera sólida en la confianza.

viernes, 31 de julio de 2009

TEMA DEL MES DE JULIO

LA SEXUALIDAD EN NIÑ@S Y ADOLESCENTES DISCAPACITAD@S


La sexualidad es parte integral de todas las personas, desde que nace y a lo largo de toda su vida. La sexualidad existe en todos nosotros desde el momento en que nacemos y no termina hasta que morimos. Es un derecho fundamental, independiente de su salud física o mental.

En nuestra sociedad el sexo sigue siendo un tabú y en ocasiones la información es difícil de encontrar o esta sesgada por mitos y falsas creencias, sobre todo cuando va unida a la discapacidad; vamos a intentar solucionar, en la medida de lo posible, algunas de estas dudas.

La sexualidad va unida a una mejora en la Calidad de vida, esto es lo que se pretende conseguir. Por el hecho de ser discapacitados, no tienen por qué no vivir su sexualidad, sino que pueden aprender a disfrutar de ella. Lógicamente, hay que hablar de sexualidad unida desde la infancia a la Afectividad (el sexo va parejo a los estados emocionales, enamoramiento…). Debe existir una buena vinculación afectiva dentro de la Familia: Figura de Apego. Los padres tienen que ir educando al niñ@ discapacitado para que se aproxime a otros con caricias, besos, expresiones verbales de cariño… Deben recibir una buena Educación Afectiva Sexual.

En estos casos, es de crucial importancia pertenecer a algún colectivo asociativo, una ONG o Entidad sin ánimo de lucro relacionada con la discapacidad propia de nuestr@ hij@, donde nos ayudarán a lo largo del proceso de crecimiento del menor en todas sus áreas.


DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD SOBRE SEXUALIDAD


1. Derecho a recibir información sobre sexualidad.
2. Derecho a recibir educación sexual.
3. Derecho a expresarse sexualmente.
4. Derecho a la maternidad/paternidad.
5. Derecho a tener acceso a servicios de ayuda.
6. Derecho a ser tratados como seres sexuados.
7. Derecho a recibir información sobre los efectos adversos de los medicamentos posibles que se tomen como método preventivo.
8. Derecho a tener privacidad e intimidad.
9. Derecho a formar parejas.
10. Derecho a relacionarse con otras personas.
No existen dos tipos de Sexualidad, dependiendo si se tiene o no discapacidad, existen tantos tipos de sexualidades como personas. Las personas discapacitadas no disfrutan la sexualidad de manera diferente, sino como nosotr@s, adaptada a las peculiaridades de cada persona.


Todos somos iguales y al mismo tiempo diferentes”

Iguales porque tenemos los mismos derechos y necesidades, diferentes porque cada uno vivimos la sexualidad a nuestra manera.

La sexualidad en general, ha sido entendida durante mucho tiempo y aún hoy por parte de la sociedad como oscura, vergonzante, tabú, no se habla sobre ella…

Ha sido fuente de muchísimos mitos que en nada han ayudado al conocimiento del sexo. Pero si muchos son los mitos que envuelven la sexualidad, el número aumenta cuando hablamos del sexo alejado de lo considerado “normal”. Según el estándar social, el sexo “normal” debe ser practicado por un hombre y una mujer jóvenes, heterosexuales y sin ninguna limitación física o psíquica. Por supuesto el sexo “normal” es aquel en el que se practica un coito y concluye con el orgasmo.

Partiendo de estas ideas, tendríamos que suponer que los niños/as no tienen sexualidad, que las conductas homosexuales no son normales, la masturbación es un mal menor, y los ancianos/as y discapacitados/as son una parte de la población para quienes la sexualidad es algo que no va con ellos/as.
Algunos mitos son:

• Los discapacitados son asexuados.

• Los discapacitados dependen de los demás y son como niños por lo que necesitan que se les proteja.

• La incapacidad física genera incapacidad sexual.

• Los discapacitados deberían hacer su vida y casarse con personas como ellos.

• Es esencial para la satisfacción sexual que el coito termine en orgasmo.

• Si un discapacitado tiene un problema sexual casi siempre es resultado de su padecimiento.
• Si una persona no discapacitada se relaciona con un discapacitado es porque el primero no es atractivo para nadie.

Cuando leemos estas afirmaciones y sabemos que efectivamente son muchas las personas que comparten alguna de ellas, entendemos la exclusión sexual a la que se ve sometida esta población.

Este tipo de mitos y creencias erróneas menosprecian la sexualidad entendida de una manera diferente al estándar y convierte a personas que podrían disfrutar de una sexualidad muy satisfactoria en seres asexuados o lo que es peor en “enfermos desesperados” que a pesar de su dificultad, aun tienen ganas de pensar en el sexo.

No obstante, es cierto que en niñ@s y adolescentes discapacitados, se puede correr una serie de riesgos:


- Riesgos asociados al comportamiento sexual compartido: Embarazos no deseados, Enfermedades de transmisión sexual o Daño Psicológico, consecuencia de malas experiencias.

- Riesgos asociados a posibles relaciones forzadas: Agresiones sexuales, Abusos Sexuales, Violación…

Por todo ello, es muy importante que los chicos/as reciban una buena Educación Afectiva-Sexual. Hay que tomar una serie de Medidas de Protección: Aprender y Explicar el uso de los métodos anticonceptivos, Considerar la posibilidad de la Esterilización, Protección adecuada por parte de los padres/madres (No Sobreprotección).



PAUTAS PARA PADRES REFERENTES A LA SEXUALIDAD EN HIJ@S DISCAPACITADOS/AS


1.- Educar a sus hijos/as en el área Afectivo-Sexual, adaptándose a sus necesidades.

2.- No te dejes llevar por emociones negativas producidas al ver conductas sexuales en tu hijo/a, muéstrate sereno y comprensible.

3.- Habla directamente del tema con el niño/a, adolescente (adaptándote a su nivel de comprensión); orientándolo/a y explicándole el comportamiento sexual adecuado.

4.- Debes respetar la intimidad de su experiencia. No invadas su espacio. Proteger no es invadir.

5.- Busca apoyo si lo necesitas: en tu pareja, en tu mejor amigo/a, en otra persona que haya vivido esta experiencia antes que tú, en una asociación, en un profesional si lo estimas oportuno.

6.- No impedir o rechazar los derechos sobre sexualidad de los niños/as discapacitados/as.

7.- Plantéate medidas de protección como el uso de métodos anticonceptivos y/o el preservativo. Tal vez deberás considerar los métodos irreversibles, como la vasectomía o la ligadura de trompas.

8.- Facilita la atención médica necesaria en estos casos. Es preferente acudir de forma preventiva al ginecólogo/a o facultativo especializado.